Ejercicio Continuo

Al crecer, me encantaba enrollar una peonza tan fuerte como pude y enviarlo a toda velocidad sobre la acera. Cuanto más enrollaba, mas giraba. Poco a poco, la peonza comenzaría a tambalearse y finalmente caería parando completamente. Todos los días nos relacionamos de una manera sutil, imperceptible e impresionantemente con Dios. El universo funciona y florece debido a ejercicio continuo de poder y amor de Dios.

Todos los días nos topamos con la Providencia de Dios. De la misma manera que Dios es independiente de la creación, es este mismo atributo de independencia que muestra su providencia. Él siempre está sosteniendo, siempre reinando. Providencia enseña que Dios no creó el universo y luego lo abandonó.

La palabra «providencia» se deriva del latín providentia, el sustantivo del verbo providere, «mirar hacia adelante» o pronosticar . Como concepto filosófico o religioso, Providencia denota el cuidado de Dios hacia sus criaturas. Providencia significa que Dios es el primer principio personal. Providencia nos asegura que todas las acciones provienen de un agente amoroso y personal.

Dios, el Gran Creador de todo, sostiene, dirige, dispone, y gobierna a todas las criaturas, acciones y cosas, desde la más grande hasta la más pequeña, por su sabia y santa providencia, conforme a su presciencia infalible y al libre e inmutable consejo de su propia voluntad, para la alabanza de la gloria de su sabiduría, poder, justicia, bondad y misericordia. – Confesión de Westminster V.i

Providencia nos hace saber que somos amados y siempre atendidos. Dios no sólo crea y luego toma un paso hacia atrás para ver el espectáculo. El esta íntimamente invertido en tu formación y cuidado.

Da un paso hacia atrás y bebe profundamente de la Providencia y ve Su cuidado, Su mano escondido hacia ti. Interactúa sutilmente, íntimamente, e imperceptiblemente, mientras disfruta de su Providencia.