Perdiendo Tu Voz

Perdiendo Tu Voz

Psa. 81:1    Cantad con gozo a Dios, fortaleza nuestra;
Al Dios de Jacob aclamad con júbilo.

Lee Salmo 81

Este mes consultas, farmacias y la Insalud están ofreciendo vacunas contra la gripe. No hay nada más frustrante que perder la voz cuando estás tratando de comunicarte con alguien.

Los tres primeros versículos describen los eventos que ocurren todos los años en la cuspide del calendario festivo. El pueblo de Israel estaria celebrando el año nuevo (Rosh Hashana), diez días más tarde, el Día de la Expiación (Yom Kippur) y luego en el día decimoquinto la Fiesta de los Tabernáculos.

De alguna manera, a pesar de que habían hecho promesas de confiar en Dios y seguirle, el ajetreo y el bullicio del año desplaza de su memoria lo que Dios había hecho por ellos e impide que se alegren en su salvación. Durante estos quince días el calendario les vuelve a contar la historia de redención: la creación, la salvación de la esclavitud, y la entrega de la pacto y alianza en el monte Sinaí.

Recuerda

El pueblo de Israel descubrió su voz de nuevo al recordar (versiculo 1 al 4) grandes hechos de Dios del pasado. Cuando el salmista usa las palabras “toca la trompeta”, Israel se acordó de las trompetas en los muros de Jericó. Así como Asaf pronunció las palabras: “Escucha, pueblo mío,” los cantantes de este salmo fueron transportados de vuelta a esas hermosas palabras en Deuteronomio 6: 4 “Escucha, Israel: El Señor, tu Dios, el Señor es Uno”.

Gozo

En el último y gran día de esta fiesta, muchos años después, Jesús llamaría a su pueblo a regresar a Él. Su llamado al arrepentimiento y nuestra necesidad de ser lavados y ser limpiados daría lugar a la respuesta gozosa y desbordante. Al recordar la bondad de Dios hacia nosotros nuestra única respuesta es obediencia gozosa y celebración. Así el salmo termina con un fuerte recordatorio de la gracia y de los recursos de Dios. Aquel de quien desconfiaba Israel, Dios, no es ni mezquino ni impotente: da lo mejor, y trae la dulzura de lo que es duro, dificil y poco prometedor.

Celebremos la vida nueva que Jesús proveyó para nosotros en el día de la expiación.